HUMILDE SUCESOR

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[Img #43590]Monseñor Santiago García Aracil cumple este 8 de mayo 75 años, la edad fijada por la Iglesia Católica para la jubilación de los obispos. El arzobispo de Mérida-Badajoz (nacido en Valencia el 8 de mayo de 1940), tendrá que presentar su renuncia ante el Papa Francisco, que no cabe duda será aceptada pues ya está elegido su sucesor, monseñor Celso Morga Iruzubieta (Huércanos, La Rioja, nacido el 28 de enero de 1948), un sacerdote curtido en las labores pastorales y en el entramado del Vaticano, del que fue secretario del Dicasterio y al que pertenecen los 400.000 sacerdotes y religiosos repartidos por todo el mundo.

 

El nuevo arzobispo de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz forma parte de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, dependiente del Opus Dei. Por tanto, un miembro de la Obra que fundara San Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás en 1928, dirigirá espiritualmente a cerca de un millón de almas de la región extremeña.

 

Pero, ¿qué significa que monseñor Morga sea del Opus Dei? En la práctica nada extraordinario; por algo el fundador ha sido llamado el “santo de lo ordinario”. En el fondo mucho. Siguiendo la doctrina de San Josemaría y del Beato Álvaro del Portillo, digno sucesor del fundador y primer prelado del Opus Dei,será un pastor desprendido, generoso, bondadoso, un buen arzobispo y, por encima de todo, humilde. Monseñor Celso Morga es un humilde sucesor de monseñor García Aracil, cuya labor ha sido muy discutida en los últimos tiempos, pero que ha realizado una labor importante no solo en el plano espiritual; también en la recuperación del patrimonio eclesiástico de Extremadura ha sido, por sus buenas relaciones con el Gobex, todo en dechado de virtudes.

 

Seguro que cuando monseñor Morga tome posesión de su cargo –ahora es arzobispo coadjutor de la Archidiócesis Mérida-Badajoz)–, tendrá muy presente el espíritu del Vaticano II, que afirmó: “El gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de todos los afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo y no hay nada verdaderamente humano que no tenga resonancia en su corazón” (Gaudium et Spes 1). Y también las palabras de San Josemaría en Camino: “Que tu vida no sea una vida estéril”.

 

Desde el 15 de noviembre de 2014 que tomara posesión como arzobispo coadjutor de la Archidiócesis extremeña en la Catedral de San Juan de Badajoz, siendo presentado por la tarde en la Concatedral de Santa María de Mérida, se ha mantenido en un segundo plano, como le correspondía. Una vez se haga efectiva su toma de posesión tras la aceptación por parte del Papa Francisco de la renuncia de monseñor García Aracil, deberá hacer bueno uno de sus compromisos, entre cientos de ellos: hacer que la Puebla de Guadalupe dependa de Extremadura y deje de pertenecer al Arzobispado de Toledo. No se nos va la vida en ello, pero la Patrona extremeña debe estar en su casa, donde la cuidaremos y mimaremos mucho mejor, con más amor y cariño.

 

Su discreción es un síntoma revelador de su persona y de su carácter. “Tiene cara de santo”, decía una feligresa que asistía a su toma de posesión como arzobispo coadjutor. Ahora lo importante no es que sea santo, sino un buen administrador de la Archidiócesis e impulse las vocaciones, pues los seminarios extremeños están de capa caída. Por la remodelación del Seminario Mayor San Antón de Badajoz fue muy criticado el todavía arzobispo, siendo presa de una campaña torticera que solo intentaba desprestigiarle. Sin embargo, y pese a sus múltiples problemas de salud, ha estado hasta el final al pie del cañón.

 

El Opus Dei busca la santificación a través del trabajo profesional y del cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano. De ser así, el nuevo arzobispo alcanzará la santidad con el cumplimiento de las directrices que le ha dado el Papa, a quien conoce desde hace años.

 

Deseamos lo mejor a monseñor García Aracil y que Dios ilumine a monseñor Celso Morga para que cumpla sus atribuciones con ilusión y eficacia. Un millón de almas le acogerán con las manos abiertas y esperan que sea el Buen Pastor que él mismo anunció que sería cuando en noviembre pasado se anunciaba su nombramiento. Confiamos plenamente en ello.

 


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