VOLVER AL  HUMANISMO

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Si usted tiene una pregunta que hacer, una reclamación, o una avería en el suministro de la luz, telefonía, o cualquier otro servicio, y llama al número que le han proporcionado, seguramente le saldrá una voz, que le dirá : “si lo que quieres es…marque el uno, si es…marque el dos”. Solamente después de largo tiempo y de decir o marcar unos y doses, hasta  el cabreo, con suerte nos saldrá una voz humana, que finalmente nos solucionará el problema, o al menos nos permitirá desahogarnos.

 

Acaba el año, y nos está costando  asumir que la robótica está suplantando, cada día más, a las personas. La revolución tecnológica provocará grandes cambios sociales, no siempre buenos, porque gran parte de la sociedad siempre es reacia a los cambios. La noticia de que un conocido banco no deseaba personas de edad avanzada, entre sus clientes, porque usaban mucho las oficinas, y tenían dificultades o no usaban los sistemas on-line, lo que les impedía el prescindir de personal y cerrar oficinas, no nos extraña. En una entrevista, con Juan José Giner, secretario general de la agrupación del sector financiero de CCOO  decía: “Este año saldrán de la banca otros 20.000 empleados por las fusiones” “La transformación digital , además, se ha convertido en una obsesión de sus responsables.”

 

Uno, que en sus largos años, comenzó su vida laboral vendiendo máquinas de escribir y calcular, Olivetti, visitaba en aquellos años sesenta, oficinas de bancos, aseguradoras, y grandes empresas, con cientos de personas, escribiendo en aquellas máquinas manuales realizando las copias con papel carbón. Toda la labor, que realizaban aquellas personas, hoy la puede hacer una sola o como máximo dos. Era el comienzo de la despersonalización paulatina. Las máquinas van empujando y arrojando a la gente, del mundo laboral. Pero las máquinas, no pagan seguridad social, ni impuestos. ¿Cómo se mantendrá el estado de bienestar? Se da la paradoja, de que sobra mucha gente, pero a su vez es necesaria para mantener esta situación. Gradualmente las grandes compañías presionan para que el consumidor, hagan sus gestiones a través del ordenador, tenga sus contadores de luz o agua, conectados con la central para ahorrarse al operario que venía a revisarlo.  Hoy día hasta las cartas, físicas, prácticamente han desaparecido, sustituidas por los correos electrónicos.

 

Las relaciones humanas empiezan a ser una excepción, puedes tener dos mil amigos en twitter, o pertenecer a un grupo de whatsapp , pero luego si encuentras  alguno por la calle es posible que no te diga ni hola. Es el triunfo del robot sobre el hombre. Cuando era joven, estudiábamos “humanidades” asignaturas que hacían referencia al ”hombre”.  E incluso se incluía en ellas el latín y el griego, quizás, porque su conocimiento nos permite descubrir la riqueza conceptual  de la mayoría de las palabras que utilizamos.

 

Si preguntáramos a las nuevas generaciones, ¿qué es el “humanismo”? nos pondrían cara de póquer  y seguirían mirando el móvil, o como máximo si nos dejaran decirle, qué era, es posible que contestaran.

 

-Eso es cosa de viejos, y tendrían razón.

 

Incluso los políticos y las empresas usan programas para suplantar a las personas y hacer llegar sus mensajes, como si fueran miles  las que opinan. Hace poco salía la noticia de que la Generalitat, había pagado a una empresa, y  que esta tenía 4500 nombres ficticios con los que entraba de modo masivo en foros, y medios sociales como si fueran personas que opinaban de una determinada manera, la de la línea ideológica que quería inculcar, como si fueran miles las que la compartían. El gran problema es que al final los mismos que financian estas maniobras, se auto engañan y se creen las encuestas y apoyos, que ellos mismos han manipulado, y cuando hay elecciones, los resultados no tienen nada que ver con las encuestas que ellos mismos han cocinado.

 

Curiosamente los consejos de los especialistas, para superareste período,  van en la línea de “humanizar” el trabajo.  “La teoría de las tres D dice que si un trabajo es sucio (dirty), aburrido (dull) y peligroso (dangerous) se trata, realmente, de un trabajo para robots. Esto explica que casi la mitad de los puestos de trabajo que hoy conocemos vayan a desaparecer dentro de una o, como mucho, dos décadas.” “Los robots están cada vez más presentes en la ejecución de tareas rutinarias y repetitivas, algo que se está intensificando con la reducción de su coste de fabricación. Además, su mayor inteligencia y su creciente estabilidad están provocando que también se empiecen a encargar de tareas de más complejidad.

 

Sin embargo, hay cosas, en las que la tecnología, difícilmente, nos podrá llegar a superar, nuestra humanidad. Eso explica que hoy, en países como China, la moda de los restaurantes ya no sea contratar camareros-robot sino, por el contrario, despedirlos. Por esa razón, toma buena nota: cuanto más “humano” seas, más difícil serás de sustituir en tu puesto de trabajo.”

 

Quizás sea el momento de demostrar que somos humanos, y que las máquinas, tienen circuitos integrados, pero no corazón ni sentimientos.


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