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Fernando Pizarro, un alcalde por el pueblo y para el pueblo

Fin de una era en la política municipal extremeña

Fernando Pizarro se despide de la Alcaldía de Plasencia tras 15 años: lágrimas, abrazos y un nuevo destino al frente de Yuste

Paco de Borja, DEx, 16 de junio de 2026.

Se cierra una etapa que ya forma parte de la historia reciente de Plasencia. Tras quince años como alcalde y veintisiete dedicados al servicio público, Fernando Pizarro ha dicho adiós a la Alcaldía en un salón de plenos abarrotado, cargado de emoción y de recuerdos. Comienza ahora una nueva andadura al frente de Fundación Yuste, mientras toma el relevo quien ha sido su más estrecho colaborador durante todo este tiempo: David Dóniga.

Quince años gobernando una ciudad y casi tres décadas de servicio

No era una despedida cualquiera. Era el final de una larga travesía política iniciada hace casi tres décadas, primero como concejal y posteriormente como alcalde de la ciudad del Jerte.

Fernando Pizarro abandonó el salón de plenos dejando atrás quince años de liderazgo municipal en los que ha convertido la cercanía, el diálogo y la defensa de los intereses de Plasencia en una de sus principales señas de identidad.

En las primeras filas se mezclaban compañeros de partido, entre ellos la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola,  representantes institucionales, vecinos y amigos. Muchos contenían la emoción; otros no pudieron evitar las lágrimas. Porque la política, cuando se ejerce durante tantos años desde la proximidad, termina dejando una profunda huella personal.

Una despedida cargada de simbolismo

La imagen de Pizarro abandonando su escaño, recibiendo abrazos y aplausos prolongados, simboliza el cierre de un ciclo político de enorme relevancia para la ciudad.

Durante su intervención hubo palabras de agradecimiento, evocaciones a los años difíciles y una reivindicación de la política entendida como servicio público.

No se marcha de la vida pública. Simplemente cambia de escenario.

Su próximo destino encaja perfectamente con su perfil intelectual y humanista: la dirección de la Fundación Yuste, una institución de prestigio internacional dedicada a la promoción de la cultura, la historia, el pensamiento europeo y los valores del humanismo.

David Dóniga toma el testigo

El relevo tampoco es una incógnita. David Dóniga ha acompañado a Fernando Pizarro durante sus quince años de mandato. Ha sido su mano derecha, uno de los hombres de máxima confianza y conocedor al detalle de la gestión municipal.

Ahora tendrá la responsabilidad de dirigir una ciudad que vive un momento de importantes retos económicos, urbanísticos y sociales. Pero también contará con la herencia política de una etapa prolongada y estable que ha marcado a varias generaciones de placentinos.

Plasencia, una ciudad que mira al futuro sin olvidar a quien la gobernó

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Fernando Pizarro.

Las despedidas políticas suelen estar llenas de discursos protocolarios. La de Fernando Pizarro ha tenido, además, un componente profundamente humano, porque, más allá de las siglas, hay trayectorias que terminan formando parte de la memoria colectiva de una ciudad.

Plasencia despide a un alcalde que ha dedicado quince años de su vida a gobernarla y veintisiete al servicio público. Y recibe a otro con la responsabilidad de continuar ese camino.

Las etapas concluyen. El compromiso con la ciudad, si es sincero, permanece.

Con criterio

La política española anda sobrada de ruido y necesitada de ejemplos de normalidad institucional. Por eso merece la pena detenerse en imágenes como la vivida en Plasencia.

Fernando Pizarro se marcha después de quince años sin estridencias, sin aferrarse al sillón y con la puerta abierta a una nueva responsabilidad vinculada a la cultura y al pensamiento. No es poca cosa en tiempos donde la política suele medirse en decibelios y no en trayectorias. Y tampoco es menor que el relevo se produzca desde la continuidad, confiando el timón a quien ha compartido durante años el trabajo diario del Ayuntamiento.

Las ciudades necesitan proyectos, pero también necesitan memoria. Y Plasencia, este día, ha demostrado que sabe honrar ambas.

Fernando Pizarro se marcha de la Alcaldía, pero no desaparece de la vida pública extremeña. Cambia el despacho municipal por la reflexión cultural y el humanismo europeo. Mientras tanto, Plasencia abre una nueva página con David Dóniga al frente, sabiendo que algunas despedidas no significan un adiós, sino la continuidad de una vocación de servicio ejercida desde otros ámbitos.

Pizarro, Fernando, ha sabido, a lo largo de una prolífica trayectoria, ser un alcalde ejemplar, lo que se dice » un alcalde por el pueblo y para el pueblo».