LA DIVISIÓN DE PODERES ES UNA GARANTÍA DE LA DEMOCRACIA

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El Rey británico Jacobo I pretendió intervenir  con voz y voto en las sentencias judiciales. El monarca  alegaba que el rey  tenía tanto sentido común como cualquier juez que es lo único necesario para resolver conflictos, el juez Sir Edward Coke le respondió que “Dios había dado a su Majestad grandes dotes naturales, pero que no estaba versado en las leyes de su reino y que las causas que conciernen a la vida, la herencia, a los bienes o a las fortunas de sus súbditos no deben resolverse por  razón natural, sino por la razón artificial y juicio del Derecho, el cual requiere largo estudio y experiencia antes de que un hombre pueda alcanzar su conocimiento”. Entendía el Juez que solo puede ser conferida la competencia para juzgar a los especialistas que han estudiado con intensidad el ordenamiento jurídico y adquirido experiencia en la materia. Por esta negativa tan rotunda, sufrió represalias, fue encarcelado en una mazmorra acusado de prevaricación, pero consiguió evitar la intervención del rey en la justicia. Ahí  comenzó la verdadera separación de poderes, pilar de los sistemas democráticos

Para que los ciudadanos de una organización política alcancen la verdadera libertad es necesario que el poder del Estado no se concentre, que se diversifique en los tres clásicos  con el fin de que se contrapesen y se controlen entre sí. La teoría de la división de poderes se dio a conocer hace 270 años por la tesis del gran jurista francés Montesquieu en su obra el Espíritu de las Leyes. Muchos siglos antes Aristóteles expresó idéntica teoría manifestando que el poder absoluto se convierte en tiranía. El ideal de Gobierno debe ejercerse en tres ramas, decía el  Estagirita. El primer poder  es el legislativo   que es  el deliberante; el segundo corresponde a la gestión administrativa a la capacidad para aplicar las leyes  y el tercero es el poder judicial  que ha de desempeñarse por magistrados independientes .Es famosa su frase que decía: “los jueces son la boca que pronuncia la ley” y añadía que todo estaría perdido si la misma persona, el mismo grupo ejerciera un único poder que se convertiría en despótico. Para no caer en el absolutismo  el poder ha de encomendarse  a grupos distintos  de tal manera que la justicia esté presente en cualquier decisión aunque hayan de declararse ilegítimos los actos del Gobierno. En otro caso  el juez sería el legislador pudiendo dictar resoluciones injustas y si se une al ejecutivo, los magistrados  podrían  ejercer  la violencia de un opresor. John Locke le precedió en esta teoría pero su tesis apenas fue divulgada.

El profesor Tierno Galván manifestó que todos los teóricos europeos de su tiempo estaban imbuidos de este planteamiento de la división de poderes  ,pero lo cierto es que solo Montesquieu supo dar a la doctrina el valor preciso, tesis  mundialmente reconocida, que se ha incluido hoy en todas las Cartas Magna de los países occidentales ,aun reconociendo las dificultades que existen para mantener la práctica de la separación absoluta .Muchos intentan que se fusionen los tres, seguramente con el propósito   de  alejarse de los valores democráticos e intervenir en las resoluciones más polémicas. En nuestro país se han presentado elucubraciones para reformar el Poder Judicial,  criticadas  por el Consejo de la Unión Europea y parece que van a retirarse para garantía de la democracia.


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