La apertura de esta torre situada en el Palacio de Diego de Ovando, propiedad del Ministerio de Defensa, ha sido posible gracias a un convenio firmado por el ministerio, el consorcio Cáceres Ciudad Histórica que se ha encargado de las obras con una inversión de 38.798 euros, y el Ayuntamiento de Cáceres que gestionará las visitas.

Desde la terraza se ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad que se puede contemplar en 360 grados desde la atalaya más elevada del casco antiguo. “Es un día histórico”, ha dicho la alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado, en la inauguración oficial de las obras, porque se trata de “una visita singular que permitirá contemplar Cáceres en todo su esplendor”.

La visita a esta torre se suma a la apertura de los restos romanos del patio del Palacio de Mayoralgo y al Palacio de los Golfines de Abajo, que también se han abierto recientemente al público. “El turismo es un motor fundamental de esta ciudad y estos nuevos recursos ayudan a impulsarlo”, ha dicho la regidora en la inauguración.

La consejera de Cultura, Leire Iglesias, ha indicado que con esta apertura al público de la torre “gana todo el mundo” porque los ciudadanos “podrán llegar a lo más alto de Cáceres”, ha añadido en alusión a que esta estructura del siglo XV fue una de las pocas que sucumbieron a la orden de los Reyes Católicos de desmochar las torres de los nobles que no les hubieran apoyado en su causa en la lucha por el trono.

En parecidos términos se ha pronunciado el coronel jefe del Cefot, Francisco de Asís Ramírez, quien ha dicho que el proyecto de abrirla al público se empezó a gestar hace cinco años y, tras la firma del convenio entre las tres entidades, se ha procedido a las obras que han durado un año.

LAS OBRAS Y LAS VISITAS

Concretamente, han consistido en la adecuación del acceso y consolidación de las escaleras para hacerlas más transitables, demás de la instalación de nueva iluminación con apliques de paren y lámparas led. En la torre se han incorporado vidrieras transparentes entre los huecos de las almenas con el fin de garantizar la seguridad de los visitantes, ante la baja altura del zócalo, sin que suponga un impacto visual, tanto desde el exterior como desde el interior de la torre.

Así, se podrá visitar a partir del lunes, día 5 de marzo, de lunes a sábado en horario de 11,00 a 14,00 y de 17,00 a 20,00 horas. Los domingos y festivos abrirá en horario de mañana. En cuanto al régimen de visitas, será siempre en compañía de un guía oficial con un máximo de 15 personas por turno.

Los primeros días, del 5 al 16 de marzo se celebrarán jornadas de puertas abiertas en las que se podrá acceder bajo la petición formulada a la Concejalía de Turismo. De momento, para esos días ya hay programadas 60 visitas con 900 personas inscritas.

La entrada a la torre se ubica independiente al uso propio del palacio ya que está situada en el zaguán de entrada. También se han incluido rótulos divulgativos de distintos tamaños en el acceso, en los descansillos de subida y en la propia terraza, desde la que se pueden contemplar otros monumentos, torres o edificios de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Una de las vistas panorámicas desde la Torre de las Cigüeñas.

SOBRE EL PALACIO Y LA TORRE

El Palacio de Diego de Ovando se alza en el punto más alto de la ciudad monumental, en la plazuela de San Pablo. Se trata de un inmueble recogido en el Catálogo del Plan Especial de Protección y Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico de Cáceres con categoría de “monumento”.

Es originario del siglo XV (1446) y destaca su sobria y alta torre esquinada, de mampostería y sillares con un potente almenado, que sobresale en la línea del horizonte de la ciudad como uno de los hitos de referencia. La construcción fue promovida por Diego de Cáceres Ovando, personaje influyente de la ciudad.

A pesar de la disposición dictada en 1476 por la Reina Isabel la Católica de desmochar todas las torres defensivas de los palacios de los nobles para eliminar los conflictos entre los bandos rivales, se autorizó de manera expresa al capitán Ovando que hiciera su casa y su torre “a su gusto”, lo que permitió que fuese una de las más elevadas de la ciudad. Desde 1957 el inmueble es propiedad del Ministerio de Defensa que lo adquirió para la sede del Gobierno Militar de Cáceres.

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