Hace unas semanas un amigo concejal me recordaba lo afortunada que soy por no haber conseguido llegar a ocupar uno de los asientos del pleno del Ayuntamiento.
Y lo decía porque puedo disfrutar de mi tiempo libre haciendo deporte, criando a mis hijos, ocupándome de mi trabajo,pareja, familia y hogar sin las interferencias y limitaciones que la vida, como representante de los ciudadanos en el Consistorio municipal, le han supuesto a él.
Los actos de partido,la presencia en actos de la vida pública de la ciudad, comisiones, plenos, reuniones con colectivos y las horas silenciosas en casa leyendo, estudiando, empapándose para conocer los problemas y darles solución… Si eres alguien responsable, y exigente contigo mismo ( y él lo es y mucho), olvídate de  tener espacios «propios» en tu día a día. Y si además tienes un trabajo como profesional que te absorbe las horas de la jornada laboral y otras extras que dedicas a proyectos, iniciativas profesionales, pues entonces eres un súper héroe o heroína.Y es que, hemos convertido a los cargos públicos en personajes polifacéticos y multitarea que están sometidos a una agenda irracional y agotadora. Con lo que ello conlleva para el desgaste de la salud física y emocional de personas de carne y hueso. Y con lo que eso implica sobre la imagen que proyectan al resto de ciudadanos y ciudadanas.

Es como si de repente tuvieran un aura de irrealidad en la que se desenvuelven, como una atmósfera propia en la que sólo ellos y ellos son capaces de «disfrutar» en el ejercicio de sus responsabilidades.

Sonrisas por doquier, conversaciones muy sesudas, apretones de mano y cruce de besos, que en el cuentakilometros diario pocas estrellas de cine soportarían.¿Vida normal?, eso qué era??

Llevar a tus hijos al colegio, compartir un café con una amiga, ir a biblioteca, hacer la compra sin prisas, ayudar a tus hijos a preparar el trabajo de Ciencias sociales, pasear por el parque, hacer un viaje, visitar a tus padres, dormir una siesta, tomar una cerveza con los compañeros del trabajo, ir a una exposición por gusto, acudir al cine….Yo no cambio mi vida por la suya, pero es evidente que me surgieron muchas reflexiones a raíz de su comentario.

¿ Es necesario para el funcionamiento de nuestras instituciones ese nivel de impacto en la vida de los cargos públicos?

¿ Ese nivel de sobreexigencia es obra de la maquinaria política de los partidos de nuestro siglo?
¿ Ha mejorado la imagen de la política y de los políticos ese rol multitarea de nuestros cargos públicos y representantes políticos?
¿ Ha contribuido ese ritmo, clima de trabajo y dedicación a alejar a muchos militantes de las esferas de responsabilidad de los partidos?
¿ Han aprendido los partidos a gestionar adecuadamente sus recursos humanos, y establecer unos sistemas eficaces de gestión del talento y delegación de responsabilidades?
¿Es útil todo esa energía y desgaste personal?¿Sé podría hacer de otra forma?
( abro hilo)

LA AUTORA PERTENECE A CONTEXTO ACTUAL, GRUPO DE OPINIÓN CRÍTICA, FORMADO POR ESPECIALISTAS EN DIVERSAS MATERIAS, PREOCUPADOS POR LA SITUACIÓN ACTUAL.