Me sucede lo mismo con el feminismo explicado como teoría, que opino que ponerse a
dar definiciones concretas sobre él no hace más que limitarlo cuando no se puede. Y no
se puede porque no existe un prototipo único de mujer, al ser muchas las mujeres y
diversas. Mujeres distintas de carne y hueso con diferentes propósitos y puntos de vista
sobre la vida, sobre su propio yo; con distinta formacion, carácter y circunstancias.

En una etapa difícil de mi trayectoria vital, cuando el sueño huía de mí por las noches, me
agarraba como a un clavo ardiendo a los programas de radio nocturnos y oía las
confidencias de hombres y mujeres solitarios, tan desvelados y solitarios como yo.

Aprendí que la educación sentimental de muchos de ellos estaba construida sobre
cánones antiguos fabricados en conversaciones de machos muy machos y de hembras
muy hembras, conformados como grupos independientes. También, sobre traumas
generados en las familias e incluso con ambientes felices pero muy alejados de la
realidad de nuestro tiempo, en el que las mujeres quieren tener otro tipo de protagonismo.

Así que las relaciones de pareja tienen, en mi modesto entender, mucho de exclusividad
en cada caso; lo mismo que el tipo de estatus de la mujer o del hombre (su lugar en el
mundo) tiene mucho que ver con su propia libertad personal respecto a algunos
conceptos. Huyo, por principio, de las radicalizaciones. Porque lo absoluto tiene bastante
de entelequia en la sociedad real, y solamente, y como mucho, podemos intentar
acercarnos a él tomándolo como referencia u horizonte.

Vayamos, entonces, por partes. Entiendo perfectamente lo que me dijo un influyente
político de Extremadura: “Ya podéis espabilar (las mujeres), porque lo de las cuotas no
será para siempre, y habréis de demostrar que sois iguales o mejores que nosotros (sin
nosotros) en la práctica”. Se guardó, sin embargo, en la chequera que nunca, ni antes, ni
ahora, los que entienden de poder bajaron la guardia y dieron de verdad (a las mujeres,
consideradas como grupo) la parte origen del mismo. Algo, por otro lado, totalmente
lógico. Lo que debiera haber bastado para que la parte femenina hace tiempo que hubiera
tenido que luchar (de manera metafórica) bastante más en serio para lograrlo y no
contentarse con recibir las migajas, por muy bien envueltas que hayan estado. Y ello, si
efectivamente (y tal como se declara siempre) han creído de verdad en el derecho a una
igualdad de oportunidades para cualquier mujer.

Habitualmente guardo muchas fotos en mis archivos porque las fotos tienen su propio
lenguaje, expresivo como el que más. En las fotos la gente se junta, se abraza, y sobre
todo se ríe. Se ríe mucho, aunque no sé (en algunas ocasiones) de qué. El instinto de
supervivencia hace, sin duda, extraños compañeros de imagen. Supongo que por
profesionalidad. O porque están contentos, pongan ustedes la mitad de cuarto de kilo de
cada cosa.

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