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Se salvaguarda y remodela el manantial del ” Encinal”

Se salvaguarda y remodela el manantial del ” Encinal”

Este caudaloso manantial, cuyas aguas gozan de ciertas propiedades minero-medicinales, ya se utilizó en etapas que posiblemente arranquen del Neolítico final y se extiendan por otras del Calcolítico.  A escasos metros, en lo alto de la loma en cuya ladera este se encuentra el manantial, donde los paisanos llaman “El Carril de loh Caramanchónih”, se rastrean varios suelos de cabañas.  El propio topónimo es bien significativo, ya que “caramanchón, en el habla astur-leonesa de la zona, significa “amontonamiento informe de piedras”.  Hace bastantes lunas, cuando se sembraba la dehesa boyal y comunal, aparecían, al realizar labores de arada, algunos materiales pétreos pulimentados, las llamadas “piédrah de rayu” por los comarcanos.  Actualmente, no es extraño ver, entre los ripios pedregosos, fragmentos cerámicos pertenecientes a los períodos citados, algunos mamelonados, con asa de cinta o carenados.  También se observan molinos de vaivén, molederas y cuarcitas trabajadas.

SANTIBÁÑEZ, CARRIL DE LOH CARAMANCHÓNIH

Este manantial estuvo protegido por un formidable brocal de granito.  Posteriormente, el brocal se dividió en dos mitades, que pasaron a formar parte de la cúpula con la que se protegió a dicho venero.  Se le añadió un pequeño caño y varias pilas graníticas para que sirviesen como abrevadero del ganado.  Una vez realizada la reforma, el caño ha vuelto a correr y las pilas están rebosando agua.  Ello indica claramente el potencial acuífero del manantial, ya que la sequía que se ha atravesado en la zona ha marcado hitos históricos, con la mayoría de arroyos, gargantas y regatos completamente secos, muchas fuentes agotadas y charcas y lagunejos convertidos en endurecidos lodazales.  Ahora, con las aguas que llevan cayendo en lo que va de marzo, la sequía comienza a retroceder, pero es preciso que llueva aún más, pues el déficit acuoso es enorme y los veneros no se han repuesto del todo.

SANTIBÁÑEZ, CARRIL CARAMANCH., RIPIOS ARQU.

PONER EN VALOR NUESTRAS DEHESAS

La remodelación y adecuación de esta fuente (también se ha rehabilitado otra en el paraje de “Las Minas”, dentro de la misma dehesa) es un hito más en la puesta en valor de nuestras dehesas comunales.  No solamente son precisas mejoras en los temas agropecuarios, sino que la puesta en valor debe ser integral, abarcando habitáculos agropastoriles con muchos siglos a sus espaldas, pozos y fuentes.  Mención especial merecen los vestigios arqueológicos, que, en ocasiones, han servido de canteras para arreglar caminos, alcantarillas o para otro tipo de construcciones, habiendo sido fatalmente alterados.  Incluso se han construido pistas forestales que han distorsionado sus estratos fértiles, como se desprende de los fragmentos cerámicos que salpican tales carriles.

SANTIBÁÑEZ, RIPIOS CERÁMICOS EN PISTA VALLI DE LOH ZARZÁLIH, MARZO 2018

Numerosos restos arqueológicos se desparraman por muchas de nuestras dehesas y hora va siendo que los Ayuntamientos y otras Administraciones provinciales y autonómicas tomen cartas en el asunto.  Necesitan estar señalizados, realizarse trípticos descriptivos de los mismos y utilizarlos para rutas guiadas y otras actividades socioculturales.  A la par, debería empezar toda una concienciación vecinal, iniciándose desde la escuela, para poner en tela de juicio, y denunciar si llega el caso, a todos esos filibusteros (“piteros”, en jerga arqueológica) que saquean con sus detectores de metales nuestros yacimientos, atentando gravemente contra el patrimonio cultural de nuestros pueblos.

SANTIBÁÑEZ, MIGUEL MONTERO, ALCALDE, 2018

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