ES TRISTE TENER QUE LUCHAR POR LO EVIDENTE

Esta frase que repetían los manifestantes del Mayo francés de 1968,viene bien para reflejar la frustración que soportan las mujeres por no alcanzar la igualdad que les corresponde. Pasan los años y todo sigue  igual.Las mujeres son humilladas en los trabajos y en la familia.

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Lo propugnan las Cartas Magnas ,Tratados y Leyes pero apenas se advierte algún avance. Siguen los malos tratos y las muertes. El Convenio del Consejo de Europa firmado en Estambul que  entró  en vigor en España  el año 2014 definió, la violencia contra la mujer como aquella que implica daños o sufrimientos de naturaleza física ,psicológica, sexual , económica , maltrato doméstico o crímenes en nombre del honor, y establece medidas para proteger a  las víctimas de trata y  matrimonios forzados .

Las mujeres han sufrido grandes discriminaciones a lo largo de la historia.  El gran filósofo Rousseau se permitió decir  que hay que obedecer al marido, sin rechistar aunque sea injusto y cruel ,lo expresó con  palabras algo más elevadas pero en el fondo con el mismo sentido . Hubo que luchar  para poder estudiar en la Universidad . Conseguir  el voto femenino costó padecer indecibles persecuciones y no hace tanto solo podían  inscribirse como obreras en las oficinas de colocación si eran cabezas de familia   o  solteras sin medios de vida. Las Reglamentaciones de Trabajo (año 1942) implantaron la obligatoriedad del cese en el trabajo cuando la mujer contraía matrimonio ,que se aplicó en empresas públicas y privadas.

El Código Civil  equiparaba las mujeres a menores y dementes. Se necesitaba “autorización” del marido para aceptar una herencia, firmar contratos o abrir una cuenta bancaria. La Organización Internacional del Trabajo  advierte que las mujeres cobran un 17% de media, menos que los hombres por el mismo trabajo. Es escasa su presencia en los Consejos de Administración de las empresas . El reparto del trabajo doméstico no es equilibrado. A pesar del tiempo transcurrido referimos con tristeza la sentencia de una Audiencia Provincial que minoraba la agresión a una  mujer porque llevaba minifalda y nada menos que la alcaldesa de  una importante ciudad alemana , ante las  denuncias de agresiones  en la fiesta de fin de año, se atrevió a decir que tengan cuidado las mujeres . Menos mal que tuvo respuestas contundentes contra esta desafortunada manifestación.

En este mismo año han sido asesinadas  en nuestro país, más de cuarenta mujeres y son frecuentes los malos tratos  a menores.  Hace unos días ha muerto una niña de corta edad, torturada en el entorno familiar ,con la ausente reacción de los Servicios Sociales, que en este caso han sido poco Sociales. Es inadmisible esta situación. Deben trabajar  los poderes públicos. Nada de anuncios denigrantes con la obsesión de la ropa más blanca o mejores sopicaldos, ni chascarrillos agresivos.  Una buena educación y nada de tibieza en la aplicación de la  ley.

El doctor Lorente tituló  una obra: “Mi marido me pega lo normal”. Lo normal es que nadie  maltrate a ningún miembro de la familia, ni a padres, niños abuelos y si así fuera una  rápida actuación de la sociedad, no solo unos minutos de silencio en el Ayuntamiento. Todos somos responsables, amigos, familia, vecinos, sobre todo por omisión.

Lo más importante es educar en el respeto, como tantas veces se dice y no se pone en práctica. El Congreso va a aprobar  “doscientas medidas”  entre ellas : atender  las denuncias con rapidez , a ver si es verdad, atención sanitaria inmediata, denegar la custodia de los hijos al maltratador que con frecuencia los utiliza para vengarse de su pareja. Eso sí ,hay que tener cuidado con las denuncias falsas que se presentan sin pruebas y  dejan indefensos a los denunciados no teniendo en cuenta la presunción de inocencia.  Eso es igualmente deleznable y debe condenarse con rigor.

Parece que  han disminuido las denuncias pero por el terror de volver ,tras el paso por el juzgado, al mismo lugar en el que se han padecido los horrores  y los menores se encuentran en un encierro sin salida. Esperemos que se prevengan y se castiguen las conductas que tanto dolor producen.  Probablemente no son necesarias doscientas medidas, bastan las fundamentales: inculcar el respeto, prevenir los malos tratos y ayuda sin  demora ,el tiempo puede ser decisivo. Debe aprobarse la normativa con decisión y urgencia. Es sumamente triste que en el siglo XXI se tenga que luchar por la evidente, igualdad de hombres y mujeres.

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