Guardiola, PP y Fernández, VOX. Im. Canal Extremadura.

El presupuesto extremeño de la mayoría

Editorial DEX, Con Criterio  

La aprobación de los Presupuestos de Extremadura para 2026 deja dos fotografías políticas difíciles de ignorar. La primera es la fortaleza parlamentaria del pacto entre PP y Vox, que ha permitido sacar adelante las cuentas sin sobresaltos. La segunda es la absoluta ausencia de consenso: ni una sola de las 622 enmiendas parciales presentadas por PSOE y Unidas por Extremadura ha sido incorporada al texto definitivo.

Desde un punto de vista democrático, la mayoría parlamentaria tiene plena legitimidad para aprobar el presupuesto que considere más adecuado. Sin embargo, cuando ninguna propuesta de la oposición encuentra acomodo, el mensaje que se transmite es que el debate parlamentario pierde parte de su capacidad para mejorar el proyecto inicial. El Parlamento no solo está para votar, también para escuchar, negociar y enriquecer las leyes que afectan a toda la ciudadanía.

El Gobierno de María Guardiola defiende que son los mejores presupuestos de la historia de Extremadura, no solo por su cuantía —8.854 millones de euros, un 9,3 % más que en 2025—, sino porque incrementan la inversión en los grandes pilares del Estado del bienestar.

La Sanidad vuelve a ser el principal destino de los recursos públicos, con más de 2.400 millones de euros para el Servicio Extremeño de Salud, destinados a reforzar la Atención Primaria, reducir listas de espera, incorporar tecnología sanitaria, mejorar infraestructuras y ampliar plantillas.

La Educación supera los 1.500 millones de euros, con partidas dirigidas al mantenimiento de centros educativos, la gratuidad de etapas educativas, la Formación Profesional, la digitalización de las aulas, las becas y el fortalecimiento del sistema universitario.

Junto a ellas, el presupuesto incrementa también los recursos para la dependencia, los servicios sociales, el empleo, el campo, las infraestructuras y la vivienda, configurando unas cuentas de marcado carácter expansivo.

Ahora bien, un presupuesto no se mide únicamente por el volumen de dinero que moviliza, sino por su grado de ejecución y por los resultados que genera. Las cifras son importantes, pero lo verdaderamente determinante será comprobar dentro de un año si las listas de espera sanitarias disminuyen, si mejora el rendimiento educativo, si se crea empleo estable, si llegan más inversiones y si los extremeños perciben una mejora real en su calidad de vida.

Porque la historia de unos presupuestos no la escribe el día de su aprobación, sino el día en que los ciudadanos comprueban si aquello que prometían se ha convertido, o no, en una realidad.


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