La mina de litio de Cáceres vuelve a empezar: la Junta cierra la vía rápida y obliga a reiniciar el proyecto.
La Administración autonómica da por finalizado el procedimiento de concesión directa al considerar insuficientes los estudios presentados. La empresa dispone ahora de 60 días para solicitar un permiso de investigación y retomar la tramitación por la vía ordinaria.
Redacción DEx, Extremadura, Economía, 31 de julio de 2026.
El proyecto de la mina de litio de San José de Valdeflórez, llamado durante años a convertirse en uno de los principales motores industriales de Extremadura, ha sufrido este viernes un importante revés administrativo. La Junta de Extremadura ha rechazado la solicitud de concesión directa de explotación presentada por la empresa promotora y ha puesto fin al procedimiento iniciado en febrero de 2024, una decisión que devuelve el proyecto prácticamente al punto de partida.
La resolución, firmada el pasado 30 de julio por la Dirección General de Industria, Energía y Minas, no cuestiona la existencia del yacimiento ni su interés económico. De hecho, la propia Administración recuerda que los informes técnicos elaborados en abril de 2024 concluyeron que el depósito de litio es explotable y rentable con la tecnología disponible. El problema no reside en el mineral, sino en el procedimiento elegido para llegar hasta él.
La empresa optó por solicitar una concesión directa de explotación, una figura prevista para aquellos yacimientos cuya investigación está completamente concluida y cuya viabilidad puede acreditarse desde el inicio del expediente. Sin embargo, durante la tramitación, la propia compañía reconoció que necesitaba realizar nuevos sondeos, ensayos metalúrgicos y estudios complementarios para completar la documentación técnica exigida.
Ese reconocimiento resultó determinante. Para la Junta, esos trabajos forman parte de la fase de investigación minera y no pueden desarrollarse dentro de un procedimiento de concesión directa. Al considerar que el conocimiento del yacimiento aún no estaba plenamente acreditado, la Administración concluyó que carecía de los elementos necesarios para autorizar la explotación.
Además, el Ejecutivo autonómico rechazó la petición de la empresa de suspender temporalmente el procedimiento hasta obtener los permisos que le permitieran ejecutar esos nuevos estudios, entendiendo que esa posibilidad desvirtuaría el propio sentido de la concesión directa.
El proyecto no desaparece
Pese al revés, la resolución no supone el final del proyecto minero. La empresa mantiene abierta la posibilidad de solicitar, en un plazo de sesenta días, un permiso de investigación que le permita desarrollar los trabajos técnicos pendientes y reiniciar toda la tramitación conforme al procedimiento ordinario previsto en la legislación minera.
En la práctica, esto significa volver al inicio administrativo, aunque con la ventaja de partir de un conocimiento previo del yacimiento y de una experiencia acumulada durante los últimos años de tramitación.
La Junta reivindica el rigor jurídico
La consejera de Hacienda y Administración Pública, Elena Manzano, defendió la decisión del Ejecutivo regional durante una entrevista en Canal Extremadura Radio, donde insistió en que la resolución responde exclusivamente al cumplimiento de la normativa vigente.
Según explicó, la Junta ha actuado con «máximo rigor legal» y con plena seguridad jurídica, limitándose a aplicar los requisitos establecidos para este tipo de proyectos cuando la empresa no atendió adecuadamente los requerimientos planteados durante la tramitación.
El mensaje del Gobierno extremeño busca alejar cualquier interpretación política de la decisión y situarla en el terreno estrictamente administrativo y jurídico.
Un proyecto estratégico que sigue generando debate
La mina de Valdeflórez continúa siendo uno de los proyectos más controvertidos de Extremadura. Para sus defensores representa una oportunidad para convertir a la región en un actor clave dentro de la cadena europea de suministro de materias primas críticas para la transición energética, especialmente en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.
Sus detractores, por el contrario, mantienen sus objeciones por el impacto ambiental y paisajístico de una explotación situada en las inmediaciones de la ciudad de Cáceres.
Con esta resolución, el debate sobre el futuro del litio extremeño no se cierra. Simplemente cambia de escenario. La discusión ya no gira únicamente en torno a la conveniencia o no de la mina, sino también sobre la necesidad de que un proyecto de esta dimensión cumpla escrupulosamente cada uno de los requisitos técnicos, ambientales y legales que exige la normativa.
En definitiva, la mina no queda descartada. Pero, al menos por ahora, deberá volver a empezar.






