APAG Extremadura Asaja inicia en Mérida una protesta hasta el 30 de septiembre para reclamar ayudas al cereal de invierno y denunciar los incumplimientos que atribuye a la Junta.
El malestar de los cerealistas extremeños ha llegado este lunes a las puertas de Presidencia de la Junta. APAG Extremadura Asaja ha iniciado una acampada en Mérida para exigir medidas que permitan sostener un cultivo cuyos productores denuncian que las cuentas llevan tiempo sin salir.
La organización agraria anuncia que mantendrá la protesta de lunes a viernes, de 8.00 a 15.00 horas, hasta el 30 de septiembre. Acusa al Gobierno regional y a su presidenta de incumplir compromisos con el cereal de invierno y reclama una respuesta para un sector que considera desatendido.
El presidente de APAG Extremadura Asaja, Juan Metidieri, concreta sus reivindicaciones en tres actuaciones: permitir la quema controlada rotacional, establecer una ayuda integrada específica para el cereal y habilitar una línea de apoyo similar a la aprobada en 2023.
A estas peticiones añade que la Junta encabece la presión frente a unas importaciones que, según denuncia, compiten sin exigencias equivalentes a las que deben cumplir los productores españoles.
La pérdida de superficie cultivada refleja, a juicio de la organización, la dimensión del problema. Metidieri señala que Extremadura ha pasado de superar las 318.000 hectáreas de cereal en 1999 a no alcanzar las 180.000 este año. Son más de 138.000 hectáreas menos, un retroceso que vincula con el deterioro de la rentabilidad y el riesgo de perder capacidad para producir alimentos.
Entre quienes participan en la protesta está Fernando Pizarro, cerealista de Villagarcía de la Torre, que describe una situación difícil de sostener: «Vamos a tener que dejar de sembrar porque es insostenible».
Según su testimonio, producir un kilo de cereal ronda los 50 céntimos, mientras que el precio de venta se sitúa entre 25 y 30. Esa distancia entre costes e ingresos explica la preocupación de los agricultores movilizados y su exigencia de medidas antes de afrontar otra campaña.
La acampada abre así un nuevo frente de presión sobre el Ejecutivo extremeño. Los cerealistas han fijado lugar, horario y calendario para mantener sus reclamaciones ante Presidencia durante lo que resta de mes.
Fuente: Canal Extremadura.






